Sincronicidad y Autobservación

La sincronicidad y la autobservación en el desarrollo personal

El concepto de sincronicidad habla de un lenguaje oculto y misterioso hacia el ser humano. El concepto de autobservación comienza a ser clave para lograr comprender esto.

Tanto la sincronicidad como la autobservación nos ayudarán a desvelar aspectos profundos y enigmáticos de la vida.

Al comenzar a experimentar la realidad de manera más pausada y atenta, llevando la atención plena a lo que está sucediendo en cada escena de mi vida, es probable comenzar a darse cuenta de que existen ciertas leyes o principios que hacen reflexionar que no estamos en una vida que se mueva por las fuerzas de la lógica y la razón. La sensación es que hay algo mucho más profundo y complejo, en donde la realidad se va mostrando, según energías sutiles que vamos tejiendo y entrelazando en nosotros mismos y el mundo externo con el cual interactuamos. La sincronicidad y la autobservación se transforman en conceptos claves para comprender esto.

La sincronicidad

El concepto de sincronicidad es un verdadero ejemplo que ayuda a descubrir que la vida nos habla personalmente según cada momento actual. De un momento a otro, es posible darse cuenta que aparecen, de alguna u otra forma, sincronías que se observan en frases que cobran un gran sentido en el instante, o personas que conocemos en momentos precisos, o reencuentro con gente que han sido recordadas hace poco tiempo, etc. Los ejemplos van creciendo en su vida cotidiana a medida que va integrando el desarrollo de la atención plena. Una vida conducida por nuestra mente, tal como se encuentra comúnmente en los seres humanos el día de hoy, obstaculizan enormemente el descubrimiento de que la vida es mágica y llena de misterios.  https://es.wikipedia.org/wiki/Sincronicidad

Sincronicidad como lenguaje del Universo

Mi sensación, es que la sincronicidad es una fuerza que intenta darnos cuenta del tipo de caminos que estamos construyendo en nuestra vida. Caminos inconvenientes o convenientes, caminos guiados por la esencia o por la personalidad o ego. No es fácil por lo general, seguir los consejos de la vida a través de lo sincrónico. Nuestro habito es seguir los consejos de nuestra mente, que esta bañada en la energía del miedo, y definitivamente, el miedo es el peor consejero. El miedo busca soluciones más bien cortoplacistas, lineales, lógicas, buscando la seguridad inmediata, el control, apegándose a las zonas de confort.

Por otro lado, lo sincrónico que está conectado a nuestra espiritualidad, nos invita a caminos que son bastante más desafiantes a lo que nos suele invitar la vida rutinaria de las grandes sociedades. Estas sociedades están estructuradas en sistemas completamente inapropiados para el desarrollo saludable del ser humano. Esto da una fuerza tremenda a que energías densas y negativas se instalen en nuestro ego y pasen a dominar nuestras vidas.

Los 3 centros principales para el desarrollo humano

Centro Intelectual

Esta forma de vivir la vida, dominado por una mente asustada y ofuscada en gran parte del tiempo, nos lleva a buscar lo racional de forma compulsiva, ya que ahí se ha instalado nuestra zona de confort. Desde pequeños, a través de la educación, nos han instado a desarrollar solo el centro intelectual, dejando bastante de lado nuestros centros emocional y motor. Pero el problema con respecto a la educación, visto desde esta perspectiva, no acaba ahí: el centro intelectual se ha desarrollado desde sus funciones más básicas, es decir, funciones más bien mecánicas. 

Centro Emocional

La falta de un desarrollo intelectual favorable para el desarrollo integral de la persona se observa también, en gran medida, en nuestro desarrollo emocional. Escasamente observamos en la educación una enseñanza real y verdadera sobre estas dinámicas energías que nos van domando como a un títere día a día. Estamos a merced de las emociones mientras no comprendamos, ni integremos, ni aceptemos estas energías desde una consciencia profunda. Hoy por hoy, esto es un terreno ajeno en occidente. El miedo, la frustración, la vergüenza, la soberbia, la envidia, la tristeza, pueden sacudirnos con su fuerza de manera estrepitosa. Por no saber qué hacer con ellas, simplemente escapamos, explotamos o las racionalizamos. Aquellas intensas energías comienzan a quedarse a vivir en uno mismo, ejerciendo fuertes presiones en nuestro comportamiento.

Centro Motor

Con este tipo de desarrollo, nuestro centro motor, es decir nuestro cuerpo, se manifiesta en un sin número de acciones mecánicas, ineficientes, incongruentes y desarmoniosas, que no dan cuenta de quienes somos realmente. Esto da cuenta de una pérdida del sentido, ligado a una falta de consciencia plena en lo que es la vida en el segundo presente. La introspección, la reflexión, el aprender a pensar por uno mismo, y no por lo que se escucha afuera, debiese ser esencial en el comportamiento. Lamentablemente esto no es lo que sucede. La realidad es que pensar por uno mismo, es un acto profundo y consciente, el cual necesita de un ser despierto, confiado y atento a sí mismo.

La autobservación

A través de una autobservación sistemática de sí mismo, con plena consciencia, se podrá ir reconociendo como se siente cada energía emocional en el cuerpo. Saber que es lo que me sucede en esos instantes. Qué pienso, como repercute en mi actuación, en qué circunstancias suele aparecer, con quienes o en qué tipo de contextos facilitan su irrupción, etc. Este tipo de observación, siendo testigos, espectadores, sin enjuiciar ni reaccionar ante las emociones, irá permitiendo un autoconocimiento, que permitirá entenderse mejor. https://psicologojuanpablomontes.com/consciencia-de-si-esencia-vs-ego/

Yoes o subpersonalidades

Autobservación

Es importante, por ejemplo, darse cuenta cómo van apareciendo formas de ser completamente diferentes de sí mismo de un segundo a otro, según las circunstancias y lo que vaya sintiendo. Existen variadas subpersonalidades o yoes en una misma persona. Cada uno de estos toma el comando integral del ser humano en un momento dado, para luego darle el paso a otro en el momento oportuno. Esto pasa comúnmente desapercibido debido al actuar mecánico e inconsciente del ser humano en la mayor parte del tiempo. Creemos que se es siempre la misma persona, pero en realidad existen muchas máscaras dentro de cada uno.

La autobservación va mostrando estas máscaras y esto va ayudando a no estar a merced de ellas gracias a este reconocimiento. Reconocer nuestras subpersonalidades y nuestras emociones es una fuente de autoconocimiento de un valor clave para continuar con la transformación de sí mismo. Reconocerse para luego aceptar sin juzgar. En el caso de las emociones, hay que aprender a reconocerlas y sentirlas. Así ese flujo energético no será bloqueado y su paso nos fortalecerá la energía vital, al ir transformándolas en energías más sutiles y gozosas. Al sentir y darse cuenta de una forma de vivir la vida desde una posición más centrada, la energía del miedo tendrá cada vez menos cabida en su mundo interno. Gracias a la aceptación, reconocimiento y transformación, esta energía se irá limpiando. https://kekadelso.wordpress.com/2012/04/09/auto-observacion/

En el caso de los yoes, al reconocerlos cada vez más en número de ellos y sus detalles, genera el ir dejando atrás la mecanicidad. Esto gracias al no reaccionar y solo observar cómo cada uno de ellos se va abriendo paso de un momento a otro. Con este tipo de ejercicio, los yoes van dejando su protagonismo y van dando paso a la consciencia humana. La plena consciencia, la que observa, la que está conectada a nuestro flujo de energías de nuestro mundo interno, a nuestra intuición, la sabiduría interna, la esencia espiritual del ser humano.

La autobservación nos guía hacia la sincronicidad

Al auto observar nuestros tres centros principales, el autoconocimiento comenzará a gestarse en la persona de manera fundamental. Seremos capaces de comprender así nuestro mundo interno, uno mismo. A su vez, esta sensibilidad irá logrando que la persona vislumbre las sutilezas del mundo externo, en donde la sincronicidad irá develando ciertos misterios universales.

La plena consciencia, da cuenta de nuestra ignorancia hacia uno mismo y la vida en sí. Plena consciencia y búsqueda propia del autoconocimiento, pasan a ser conceptos que van de la mano. Así como sincronicidad y autobservación, en donde desarrollar esta última nos da la posibilidad de dar cuenta de la primera. Se descubre entonces, un mundo interno que es igual de real que el externo. Esto nos lleva a un viaje de mayor profundidad, entendimiento, sanación y transformación, que se encuentra a la espera de ser contactado y comenzar a vivir la vida desde el camino que conlleva a una vida con un mayor sentido, el camino del espíritu.