El Ego o las Sub-Personalidades
Por mucho que siempre nos llamen por el mismo nombre, o veamos la misma cara en el espejo, esto no quiere decir que siempre seamos la misma persona.
Al comenzar a autobservarse, podrás comprobar como tu forma de ser, va cambiando según la situación, contexto o circunstancias.
A veces esos cambios pueden ser algo sutiles y otras radicales. La verdad es que no estamos comportándonos como si fuéramos un solo Yo, sino que somos muchos yoes.

Nuestra personalidad está dividida en muchas sub-personalidades, y muchas de ellas incluso son contradictorias entre sí.
Más que sub-personalidades, a mí me gusta llamarles personajes del ego. Ya que, en realidad, son personajes, es decir caricaturas. No somos nuestras sub-personalidades o personajes del ego. ¡No somos nuestro ego o personalidad!
Estos personajes los hemos venido construyendo desde nuestra tierna infancia. Detrás de ellos, se esconde un impulso o necesidad. Encontrar eso, es darse cuenta del origen de su construcción.
Estos personajes son rígidos y estructurados, tanto a nivel del centro intelectual, como a nivel del centro emocional, y a nivel centro motor o el cuerpo. Es decir, que tienen sus respectivas creencias, emociones, posturas corporales, tonalidades de voz, etc.
Por ejemplo, tal vez vea que en algunas situaciones o con ciertas personas se transforma en un ser complaciente y en otras en un ser autoritario.
Una buena parte de las escalas del desarrollo personal tiene que ver con descubrir, darnos cuenta, cuales son estas fachadas que utilizamos de forma inconsciente, para que así vayamos, primero que nada, conociéndonos.
Al saber esto, luego habrá que reconocerlas cuando se activan en la vida cotidiana. Al descubrirlas, a través de nuestra consciencia, debemos dejar de actuar así.
Con esto quiero decir, que el objetivo es dejar de actuar inconscientemente, para volver a ser uno mismo.
La Esencia
Recordarse a sí mismo, es lograr ver y conectar con lo que hay tapado por el ego o personalidad.

Allí esta nuestro tesoro, es decir, nuestro Yo. Esto es quien somos realmente. Es nuestra Esencia.
La Esencia siempre es un maravilloso descubrimiento para quién sea, debido a que es una suma de cualidades, valores y verdaderas necesidades. En suma, todo esto es luz.
Cada ser humano tiene su propia impronta, es decir su propio tipo de resplandor. Somos seres únicos e irrepetibles.
Seamos conscientes de nuestros personajes del ego, con ello unifiquémonos en un solo Yo, coherente y luminoso en nuestra vida cotidiana, sin importar donde estemos, con quién estemos y que haya sucedido.
Somos seres poderosos y hermosos.
Volvamos a recordarnos a nosotros mismos.
Podría decir, que un gran objetivo de mi psicoterapia apunta en esta dirección.